Directores: 5 en un año y medio

A veces ocurre que salen músicos que en vez de dedicarse a lo suyo que es supuestamente dominar lo máximo posible su instrumento y preocuparse de que su actuación dentro del conjunto MUSICAL enriquezca el conjunto, se dedican a otras cosas, como por ejemplo utilizar las Bandas de música para jugar a la política, jugar a ser dueños.
Así, recuerdo a D.Vicente Almela Pujante, gran persona, demasiado buena gente para estar rodeada de ciertos tipos de los explicados anteriormente. Buen músico y para mi excelente Director, que en un momento dado se hizo cargo de la Banda, y además de mi Director fue mi maestro junto a mi padre Manuel García, D.Pedro Lucas y D. Miguel Villalba. Se daba la circunstancia de que ese típico grupo de músicos políticos, que como ya he contado suelen estar en cada época de cada Banda, le tomaron ojeriza, pues aunque yo era un crío, era lo suficientemente espabilado para ver las mismas cosas que he contado que me hicieron a mi años después, como hacerle los ensayos imposibles. Como anécdota me contó uno de los pocos amigos que este Señor Director tenía en la banda que, al apoyarlo él y alguno más, les hacían cosas increíbles para ser personas casadas y con hijos y supuestamente un dedo de frente, y músicos, como fue quitarle a un pepino la suficiente materia con un cuchillo para poder metérselo al clarinete de este músico que apoyaba al Director y con pegamento entaponarle la salida y entrada de aire. De esas “anécdotas”las suficientes para aburrir al Director y a sus amigos. Dicho director acabó enfermando de los nervios (como en mi caso y en el de otros directores) y abandonando la dirección de la banda. Yo lo vi abandonar un ensayo llorando, un hombre bueno como ninguno de los que allí hubiéramos, salvo rara excepción, un hombre casado y con hijos. Esta historia la viví yo entre otras series de cosas que allí pasaron, hablo de los finales de 1960. Pero ya había otros antecedentes como un director que vino tras opositar cuando existía EL CUERPO NACIONAL DE DIRECTORES, y sacar plaza, con tan mala suerte que le toco en mi pueblo, pueblo bello con buenas tierras y gentes, pero donde los músicos ya pueden ir  haciéndose una idea de qué tipo de personas o gentes eran. No me gusta generalizar, pero lo malo se ve más que lo bueno.
Los músicos políticos -siempre creídos de ser los dueños y salvadores de la Banda- ya se encargaban de traer a algún amigo de un amigo para dirigir.
Este señor se llamaba D.Pedro Gil Lerín y acabó pronto su periplo en Cieza, pero no tienen más que buscarle en google para saber que categoría de persona y músico era, lo sé no por haberlo vivido, sino por referencias de mi padre. Pues bien los mismos tipos de músicos se lo quitaron de en medio, con la excusa de que volvía un director muy querido en Cieza, D.Luis Gomez Templado. Sea como fuere, otro que salió como vulgarmente se dice,”POR PATAS”.
Este señor estaría en la década de los 40 (no lo se seguro) y como muchos otros no duró bastante. De hecho por la banda de música de Cieza hubo un periodo de año y medio en el que pasaron 5 directores diferentes y todos se fueron.

Bien, no creo que haga falta más palabras para entender lo peligroso que puede ser para la salud el dirigir una Banda de Música de estas características, así que ya veré que puedo contarles en el próximo post.

Pasodoble Club Taurino de Cieza

Hoy quiero compartir con vosotros una de mis composiciones musicales. Hace unos años miembros del Club Taurino de Cieza -uno de los más activos de la Región de Murcia- me encargó la composición de un pasodoble. Acepté el reto con mucha responsabilidad por el respeto que siento por el Club Taurino de Cieza y por todas las personas que lo forman.

Quise hacer un pasodoble sencillo y fácil de recordar, pero que fuese muy taurino, que acompañase perfectamente la lidia.

El pasado domingo 1 de noviembre la Banda de la Escuela Municipal de Música de Cieza interpretó este pasodoble en un concierto celebrado en el marco de las actividades culturales que organiza, como cada año, el Club Taurino de Cieza. Además de este pasodoble interpretamos otros como viva el pasodoble, César Jiménez -uno de mis pasodobles preferidos- u otras composiciones mías como Antonio Puerta, El Rojico o El Rubio, este último pasodoble dedicado al torero Caravaqueño Antonio José “El Rubio”.

Aunque la grabación no es muy buena, aquí os dejo un vídeo de la interpretación del pasodoble Club Taurino de Cieza. Por cierto, desde aquí recalco la dificultad de ese concierto debido al viento que hizo, pero como siempre los músicos son unos profesionales y supieron sobreponerse a estas condiciones climatológicas adversas.

 

 

 

Vocación, esfuerzos, logros y sufrimientos en una banda de música

Me gustaría contaros hoy algo que le pasó a un compañero, director de banda de música de otra localidad. Una historia que también nos dice hasta qué punto la envidia, el odio, etc… puede envenenar desde muy pequeño a una persona. Mi amigo estuvo al frente de esa banda de música más de 20  años,  así como de la Academia de música también. Al parecer tuvo un incidente con uno de estos alumnos –de 10 o 12 años. Pues bien aquel niño creció, estudió música e instrumento, formó parte de la banda de música que dirigía mi amigo y llegó a ser presidente de la misma, momento que aprovechó para maquinar con otros compañeros para hacerle la vida imposible. Tras dedicar su vida a aquella banda de música y su academia, a mi amigo lo echaron y acabó enfermo de todo lo que le hicieron pasar. Está claro que de entre todos los alumnos que durante tantos años pasan por las manos de un maestro de música y director los hay de todas clases y formas de ser como persona y como músico.
Volviendo a mi vida profesional, casi seguí los pasos de mi amigo del que acabo de hablar, pero de otra forma, aunque parecida. Mi obsesión por conseguir que la Escuela de Música que dirigía a la vez que la banda de música diese los mejores músicos para conseguir la mejor banda de música se logró cuajar. No cabe duda que conseguimos una de las épocas más brillantes musicalmente hablando donde cualquier cuerda de la banda estaba completa y con un nivel magnífico. Había instrumentos que la Escuela todavía no tenía por no disponer de dinero para contratar profesor de los mismos, como oboe, fagot, percusión y sin embargo me involucraba de tal forma que pude conseguir un oboe viejo y poner en compromiso a un amigo para que, sin cobrar, diera clases –eso sí, en cuanto tuviéramos presupuesto le pagué-.


Yo me dejaba la piel, por ejemplo dando clase fuera de mi horario, pues mi único horario me lo imponía yo a mí mismo por conseguir la mejor Escuela y la mejor Banda. Recuerdo que por la tarde llevaba al río a los músicos jóvenes para que practicaran tocando y andando al tiempo. También recuerdo que, como no teníamos profesor de percusión, yo intentaba aprender acudiendo de vez en cuando al conservatorio superior y poniendo en compromiso a mi amigo Pepe Abellán, catedrático de percusión, para que me diese clases a mí y así las daba yo luego a los chavales de la Escuela. Podría seguir así hasta decir que fregábamos el suelo también alguna vez. Entenderán mi grado de implicación porque como he dicho ya antes, todo lo hacía por vocación. Gracias a esa vocación que motivaba los esfuerzos se consiguió un nivel precioso, además la mayoría de aquellos alumnos ya estaban haciendo el grado medio del 66 y por tanto la banda creció en sonoridad, en afinación. En calidad, al fin y al cabo.

Llegó el momento en el que la banda pasó de Banda Municipal de Música a Asociación Musical y para ello necesitábamos tener una organización: presidente, secretario…Al principio asigné dichos cargos a las personas que en ese momento yo creía que más cualificados y preparados estaban para ello. Pues reconozco que me equivoqué, porque por ejemplo el presidente se nombró a sí mismo subdirector, poniendo en sus curriculums  que era director titular de la banda. Para arreglarlo lo destituí de presidente de la banda y de subdirector, pensando en otras personas compañeros de él que no tuvieran tal ambición que les hiciera pasar por encima de su maestro. Así pensé en uno de los músicos que no tenía estudios para presidente y para subdirector a otro chaval alumno mío directo de instrumento. Y así lo hice y fue lo último que hice ya con aquella formación, porque a este chaval que puse como subdirector, le gustó tanto la batuta que se hizo su grupo de amigos de entre los que desde críos estuvieron conmigo y me quitaron de en medio, sí señor, así se demuestra una formación ética y moral grandísima. Resumo con dos refranes: no lleves a tu amigo donde bien quieras, que como mozo entra y como amo se queda y el que más puso más perdió.

 

Puede que, al igual que una familiar muy directa mía, piensen que si me ocurrían todas estas cosas, alguna culpa o toda debería ser mía. Pues un día pensé en a analizar lo que podía estar pasando. Tomé dos folios y en uno en mayúsculas puse “COSAS BUENAS” y en el otro….”COSAS MALAS”. Cuando empiezo a escribir en el de las cosas buenas me sale el avance musical de la escuela, de la banda etc, los premios, las grabaciones,etc. Pero cuando empiezo a escribir en las malas me sale que si tengo mal genio y grito, que si se me van los nervios muy a menudo, y así una serie de cosas alrededor de mi genio y mi mala sombra, pero claro recordaba a la presión a la que estaba sometido y eso para mi era disculpa, pero tal vez para ellos no. Pero de pronto recordé mientras escribía que por aquella época yo ya llevaba mas de 10 años dirigiendo en Caravaca las  mismas formaciones que en Cieza, Banda y Academia, al recordarlo me vino a la mente la comparación de que cosas me pasaba aquí y allí, y allí me pasaba que todos me respetaban, mayores y menos mayores, que me habían homenajeado en dos ocasiones, que en otra el alcalde de Caravaca me entregó en pleno concierto una reproducción de la Santísima y Vera Cruz de Caravaca a tamaño natural, bendecida por un Arzobispo, y así todas las cosas que me pasaban, por tanto vi claro que no era yo, si no, no se entiende que la misma persona haciendo las mismas cosas en una ciudad en una banda le pase todo negro y en la otra ciudad y banda le pase todo blanco. En Caravaca casi he llegado a los 24 años de trabajo y amistad con ellos.

Aquel pensamiento me salvó en aquel momento de caer en otra depresión de las que me producían en mi pueblo los músicos y más adelante la entrada en escena de algún político.

Simplemente hacer buena música

Tras haber descrito algo tan lúgubre, pero por desgracia real, como lo que conté en el anterior post, se pueden sacar conclusiones de lo difícil que resulta que un grupo de personas, en este caso con la afición de la música, sean capaces de centrarse en el objetivo principal: simplemente hacer buena música y disfrutar de tan bello arte. Pero vemos como a veces las miserias humanas no nos dejan centrarnos en lo verdaderamente importante y nos hacen sacar lo peor de nosotros mismos.

En un principio fueron los músicos mayores los que no me dejaron caminar -musical y profesionalmente hablando- y más adelante también hubo un pequeño grupo de músicos un poco más jóvenes que yo que entraron en la misma dinámica. Y como ejemplos podría contar como este pequeño grupo preparaba votaciones para echarme, eso sí, sin querer dejar votar a mis alumnos que ya eran la mayoría. También puedo contar como una noche apareció un músico de los jóvenes, se plantó en el centro de la sala de ensayos y haciendo gestos obscenos con muchos chavales jovencicos delante se puso a gritar: “TÚ NO DIRIGES MAS AQUÍ POR QUE A MI NO ME SALE DE LOS H*****”. Por cierto que dicho músico es profesor de secundaria. Esperemos que no siga teniendo esas mismas formas.

El ambiente en todas y cada unas de las historias que les he ido contando -y las que me guardo-, pueden imaginarlo, se podía cortar con un cuchillo. Hasta el punto que llegué a ver como un padre y un hijo, músicos ambos, se enfrentaban porque el padre no quería que su hijo ensayase en la banda bajo mi dirección.

Llegué a un punto en el que decidí acudir al Alcalde y tras contarle todo, le dije como ultimatum: “O ellos o yo”. No hay que olvidar que la banda de música en su cuestión principal funcionaba bien, sonaba, dábamos conciertos, salíamos fuera etc…Se trataba de una cuestión personal desde un principio y sigo metido en esa cuestión, perdón, siguen metiéndome en esa cuestión. Finalmente aquellos músicos que se dedicaban a otra cosa menos a hacer música terminaron fuera de la banda y tuvimos un tiempo donde nos dedicábamos a lo que verdaderamente importaba: la música. Pero no duró mucho, pues el cesto estaba tan podrido que llegó a alcanzar manzanas de mi cosecha, o sea, mis alumnos directos y eso ya fue demasiado para mi, pues batalla tras batalla, mi salud se fue resintiendo, cayendo primero en estrés, seguido de ansiedad y depresiones que me producían ataques de pánico y todo. Algunas noches iba a ensayar con los nervios de punta por saber que me habrían preparado.

Y puede que os preguntéis que cómo era posible seguir ahí y así. La verdad es que a estas alturas yo también me lo pregunto,  pues acabé enfermando de nervios. ¿Y sabéis qué es lo que más dolía? Que la banda de música sonaba muy bien, estábamos consiguiendo grandes logros y casi no se disfrutaba. Lo que costaba hacer simplemente buena música.

Un hecho que demostró mucho de la banda de música

Siguiendo con el tema de mis comienzos en la Banda Municipal de Música de Cieza hoy me apetece contar una historia muy triste para mí, por el hecho en sí y por cómo actuaron los músicos que componían en aquel momento la banda. Una historia que refleja la actitud que tenía esta banda de música en aquel momento hacia mí.

Tres años después de comenzar a dirigir la banda de música mi padre cayó enfermo y el 31 de Mayo de 1988, a las 11 y 15 de la mañana falleció. Siempre que un músico de la banda fallecía -y más en este caso siendo el padre del Director- la Banda asistía a su entierro acompañando el desfile funerario, pues como os podéis imaginar tras lo que os voy contando, esta especie de banda no tuvo ni la decencia de mantener una tradición, ni la vergüenza de hacer lo que debía, ACOMPAÑAR AL MÚSICO FALLECIDO. Desde luego yo esto no lo he podido perdonar y a día de hoy tampoco lo he entendido.

¿Qué clase de personas componían esta agrupación en aquel momento? Este acto dice mucho. Supieron de la muerte de mi padre con todo el tiempo del mundo, no había razones técnicas, ni laborales ni de otro tipo para no acompañar a mi padre, solo una razón, que no la explicaré. Podéis pensar la que queráis.

Al día siguiente del entierro de mi padre teníamos el compromiso de grabar un programa para TVE en Murcia, y aún estando de duelo y muy dolido, cual buen profesional como me enseñó mi padre a ser, grabamos el programa con entrevistas, grabaciones musicales, etc.

Aún después de este revés, continué con mi trabajo en la dirección de la banda de música con la que llegaron premios como el que comenté en el anterior post, el tercer premio de Cullera, al que siguieron segundos y terceros y primeros premios en Murcia, además de un segundo en música taurina, por mencionar algunos.
Tengo que decir que, como desquite musical por lo del entierro de mi padre, años después en el fallecimiento de mi madre, cuando yo ya dirigía una nueva banda en Cieza con músicos jóvenes al mismo tiempo que la Banda de Música de Caravaca de la Cruz, músicos de ambas bandas acompañaron el féretro de mi madre. Más de 120 músicos que acudieron, sin nadie decirles nada, unos desde aquí y otros desplazándose desde Caravaca. Desde aquí les doy las gracias. Aquello desquitó lo de mi padre.

 

Mis comienzos como director de banda de música (parte III)

Mi historia con la dirección de la Banda de Música de Cieza tuvo sus momentos buenos y sus momentos malos. Lo cierto es que los comienzos tuvieron de todo, pero bastante de positivo, pues mientras unos músicos se iban intentando que yo no pudiera dirigir la Banda, otros músicos volvieron, ayudándome a formar una banda de música que años después consiguió grandes logros.

Prueba evidente fue que, a pesar de no tener todo a mi favor, conseguimos reunir una gran banda de música con algunos músicos mayores, otros más jóvenes y ya algún alumno mío. Y con este elenco de músicos nos atrevimos -y creo que si no fuimos los primeros sí de los primeros músicos de una banda murciana- a concursar en Cullera (VALENCIA) y además obtuvimos un tercer premio nacional. Concursar en Cullera ya era suficiente premio, así que lograr el tercer premio fue lo máximo que nos podíamos esperar. Y como decía no teniendo todo el viento a favor.
Siguiendo con estos líos por un lado y trabajando por otro, nos presentamos al concurso de bandas de Murcia y obtuvimos el Primer Premio, con Las Danzas Guerreras del Príncipe Igor de Alexander Borodin. A cuenta de este premio, les contare otra puntilla que me clavaron. Que ojo, fue ganando el premio, lo entendería si al menos esto sucediera si lo hubiéramos perdido.
Se daba la circunstancia de que todavía no existían móviles y el concurso fue un sábado por la noche, pero los resultados no los daban hasta el domingo por la tarde. Coincidió que en esa época yo dirigía a la vez las compañías líricas Amigos de la Zarzuela de Abarán y Compañía Ana de Guanalteme de Madrid y el domingo siguiente al concurso tenía actuación con una de esas compañías. Pues bien, ese domingo quedé con mi mujer en llamarla desde alguna cabina para que ella me diera el resultado del concurso, así lo hicimos y tras una pequeña broma me dió la gran noticia: “PRIMER PREMIO”.
La mayoría de músicos que componían la orquesta de la compañía de zarzuela eran miembros de la Banda de música de Cieza con la que la noche antes habíamos participado en el concurso, así que les dí la buena nueva. Yo pensé, como me parecía lógico pensar, que se alegrarían. Pues para mi triste sorpresa cuando les dí la noticia la mayoría de los músicos, de los mismos músicos que ganaron ese primer premio, bajaron la cabeza. Además entre estos músicos se encontraba uno de los primeros en abandonar la banda cuando yo hice la prueba porque yo no era digno para dirigirlo, y sin embargo por 7.000 pesetas sí tocaba bajo mi batuta en la compañía de Zarzuela. Total, que ese señor cuando dí la noticia soltó el siguiente comentario: “habéis echado tanta leña a este fuego que ahora no habrá quién lo apague”.
O sea, echar leña al fuego era ganar un tercer premio en Cullera y un primero en Murcia. Imagínense qué sentimientos tiene una persona cuando ve que el trabajo bien hecho no es valorado ni por los propios músicos que contribuyen a ello. En fin, les dejo con una grabación de la obra que les comentaba, en este caso interpretada por otra banda de la región.

Mis comienzos como director de banda de música (parte II)

Sigo contando cómo fue mi entrada a la dirección de la Banda de música de Cieza. Una vez hecha la prueba y seleccionado como director llegué a una banda de música en la que yo ya estaba como músico desde los 9 años. Una gran cantidad de los músicos eran mayores y claro me seguían viendo a mis 25 o 26 años como el niño que fui, no veían en mi a un Director, pero hay que recordar que tanto para ellos como para mi era una prueba, aún así me lo pusieron muy, pero que muy difícil. Luego estaba el grupo de músicos jóvenes, más que yo, estos me respetaban, pues como músico no me consideraban con poca calidad. Yo pensaba que al estar mi padre en la banda y ser amigo supuestamente del resto de músicos de su edad no se pasarían mucho conmigo. Pues bien, a la semana como mucho recibí 8 o 9 cartas de músicos de esos “supuestos amigos” y compañeros de mi padre, con una extraña enfermedad que no les permitía seguir tocando en la banda de música, pero eso sí, seguían tocando en otra asociación musical. Saquen sus conclusiones, pero antes quiero contar aquí y ahora una anécdota muy descriptiva de lo que me sucedía y todo eso en menos de un mes de prueba.

 
Se trataba de uno de los músicos mayores que dominaba bastante bien su instrumento, y que repito, era “íntimo” amigo de mi padre, pues bien cada ensayo el buen señor, al no respetarme ni como persona ni mucho menos como Director, se dedicaba a tocar notas que eran inventadas, perdiendo al resto de la cuerda. Dice el refrán que la poca vergüenza de uno causa la vergüenza al otro y así me pasaba a mi, porque aunque sabía perfectamente las tonterías musicales que este hombre hacía, a mi me daba reparo llamarle la atención, puesto que él lo hacía para no dejarme hacer el ensayo bien. Así una noche, coincidiendo con la entrada de un nuevo educando (músico joven recién entrado en la Banda de música) y que se llamaba igual que el susodicho protagonista de esta historia aproveché.  Hablé con el nuevo músico y le dije: “Felipe -nombre ficticio- esta noche en el ensayo habrá un momento en que me enfadaré contigo, te hablaré con voz alta, casi gritándote, tu agacha la cabeza, haz como que lloras y te quedas quieto”. Le expliqué de qué iba y como era muy joven pero muy espabilado, me siguió muy bien la treta.

 

Al llegar el ensayo de aquella noche este músico mayor empezó con sus notas inventadas, entonces paré el ensayo y tal y como he contado le grité: “FELIPEEEEEEE DEJA DE HACER TONTERÍAS CON EL INSTRUMENTO”. Claro este músico mayor se dió por aludido, me pidió disculpas a su manera, diciendo que se le iban los dedos etc…y yo le pregunté: “pero ¿Felipe, es que era usted el de las pitorradas en cada ensayo? si yo creía que era el chaval”. A partir de aquel día ya dejó de ir y acompañó tocando a los primeros que se fueron a la otra asociación, y de nuevo les digo que saquen sus conclusiones.
Creo que ya van conociendo en qué terrenos fangosos iba entrando, lo malo es que me di cuenta de que no se me daba muy mal la dirección en el nivel musical de ese momento y los jóvenes todavía me apoyaban.

Mis comienzos como director de banda

Después de un tiempo alejado del blog por distintas razones, entre otras, mala salud, y aunque no esté del todo repuesto, sí me encuentro con ganas de escribir algo, además porque mi hija así me lo demanda. Hoy me apetece contarles -y recordarme a mí mismo- cómo empecé a dirigir la que por entonces era en toda regla la Banda Municipal de Cieza. Digo en toda regla porque  en aquella época los músicos aún cobrábamos nóminas que luego pasaron a ser becas y el Director era parte del Ayuntamiento.

Otra cosa distinta es que en 1992 se convirtiera en Asociación Musical sin ánimo de lucro pero conservando el término Municipal por cabezonería mía, pues como me decía la señora del registro en el Palacio de San Esteban, en Murcia no conocía asociaciones de este tipo que fueran municipales, más tanto le di vueltas a su cansada mente que me dijo: “mira hijo, te pongo lo que quieras, pero déjame tranquila”.  Y ahí nació la banda de música actual conocida como Municipal, pero siendo realmente una Asociación Musical, que nada tiene de malo y así, con ese tipo de organización, son la mayoría de bandas en España.
Hecha esta pequeña introducción/aclaración tengo que decir que nunca se me pasó por la mente, ni en sueños, dedicarme profesionalmente a la música, de hecho, como ya comenté en otro post, supuestamente yo tendría que haber sido confitero y bien que a veces me he arrepentido de no haberlo sido o en todo caso de no haberme dedicado a la música en otro lugar que no fuera mi propia tierra por lo de que nadie es profeta… Ni mucho menos me imaginé como director de banda, pues conforme crecí fui viendo las actuaciones con malas entrañas entre supuestos compañeros músicos, y que conste que empecé a los 9 años y voy para 58, por tanto esas cosas que ví las viví por mí mismo, pero además mi padre estaba en la banda desde 1924 y él también me contaba lo que a veces sucedía en las bandas de música. Todo esto me lleva a intentar explicar que el mundo de las Bandas de Música de este tipo es muy complicado, tanto por dentro como por fuera.

Dibujo de Beethoven dirigiendo una orquesta.

Dibujo de Beethoven dirigiendo una orquesta.

En 1985, antes de marcharse los dos últimos directores de la Banda  -D.César Ausejo Fernández y D. Enrique de Dios Cintero- ambos aconsejaron a los políticos que yo fuese su sucesor como director de la Banda de música, dado que en ese momento yo estaba terminando mis estudios superiores en el Conservatorio Superior de Música de Murcia.

Para que los músicos dieran su beneplácito a esta decisión, Salvador Susarte (el concejal de cultura en esa fecha y excelente escultor dicho sea de paso) tuvo la ocurrencia de pedir por firma la conformidad de los músicos para hacernos una prueba de dirección a otro candidato y a mi. Ambos candidatos a director de banda estuvimos de acuerdo en esa idea en presencia del concejal, pero cuando el concejal nos dejó a los dos candidatos solos, la otra persona dijo que él no pedía ninguna firma para nada, y aún así acabó haciendo la prueba y yo sí tuve que pedir todas las firmas para realizar la prueba.

Total, que cada uno tenía una obra con la que hacer la prueba. Llegada la noche programada para la prueba, el director de banda titular -por razones que todavía desconozco, aunque me doy una idea- se equivocó de obra y me puso dirigir la obra del otro candidato: Egmont – Obertura de Beethoven.

¡Qué mal lo pasé! Pues nunca la había visto ni tocado, y claro no me iba a negar a dirigirla ante mis compañeros de banda, pues pensarían que esa no era la actitud ante un ensayo supuestamente ESTUDIADO.
Así que tiré palante, como se dice en mi tierra, e hice lo que pude. Finalmente, como el director no se encontraba bien, se acabó el ensayo antes de tiempo y sin que el otro candidato hiciese lo mismo que yo, es decir, ensayar sin haber visto la obra antes. Aunque no le hizo falta hacer ningún ensayo, pues finalmente los políticos decidieron que él se quedase como director de la Escuela Municipal y de una coral, y todo esto sin pedir ni una firma.
La primera en la frente, y así seguiría. Y si no les parece mal, por hoy les dejo este retazo de un principio que nada bueno auguraba para el futuro.

Mi nuevo pasodoble torero dedicado a Antonio Puerta

Este sábado 4 de julio, a partir de las 21 .30h dentro del concierto típico de verano, se estrena en la plaza del arco de Caravaca de la Cruz mi última composición con la forma de pasodoble torero con un aire coplero.
¿Que cómo se interpreta esta definición de pasodoble torero con aire coplero? Tendré que ir al principio del tema en cuestión. Como Director de la Agrupación Musical de Caravaca de la Cruz, que será la banda con la que lo estrenaré, tuve el honor de componerle un pasodoble al torero local “EL RUBIO”, y como ya contase en otra pequeña historia de mi blog, mi primera composición fue un pasodoble con aire taurino pero para un futbolista, EL ROJICO, futbolista de mi tierra, Cieza.
Pues bien, hará unos meses  mi gran amigo Ginés, un gran músico clarinetista, miembro de esta banda que dirijo en Caravaca y gran aficionado taurino,  no  sé si de motu proprio, me pidió que le compusiese un pasodoble a  Antonio Puerta, novillero  con buenas perspectivas de su tierra, Cehegín.

Antonio Puerta

Antonio Puerta

Le puse alguna pega, pero solo por si no daba la talla en la composición y no les gustaba, así que puse tan solo como condición que si era así, lo repetiría en otro nuevo. Pero al parecer algo bien ha debido salir, pues en el fondo me resultaba difícil lo que me pedía, y era que fuese un pasodoble que en el ruedo sonase a banda de música taurina y que ese mismo pasodoble pudiera tener su parte cantada, o sea un pasodoble copla. Así lo he intentado, la parte cantada, cuya letra se hará por alguien que se dedica a la letra en  Sevilla (eso creo) se montará en una segunda parte, y ese momento vendrá en  los tonos finales.
Y  bueno, esta es por encima la historia de este pasodoble, “ANTONIO PUERTA”.
Quiera el destino que, tanto si el pasodoble  gusta lo suficiente o no, le toquen a Antonio Puerta en muchas plazas de toros y muchas veces su pasodoble, señal de su deseado por todos TRIUNFO en este mundo del toro.
DEDICADO A TI MAESTRO.

P.D. Es una pieza de las que cuanto más se escucha, más gusta, al contrario que en otras. Os dejo mi primer pasodoble.  Si queréis comprobar si se parece en algo a este nuevo venid este sábado a Caravaca a escucharlo, estáis todos invitados.

 

Cosas de la memoria, mi primera actuación

A veces, no comprendo ni lo más elemental de mi  memoria, por ejemplo, hoy no soy capaz de recordar que comí, sin embargo y referente a la cuestión musical -como podrían ser otras, pero ahora toca música- esta memoria mía es capaz de recordar como si hubiera sucedido AYER, cosas de hace mas de 40 años,y así ,con su permiso les demostrare con otra pequeña historia musical mía, lo que les acabo de comentar de la memoria.
Se trata de mi primera actuación como músico  de la Banda Municipal de mi ciudad, Cieza. Actualmente tengo 57 años, pues bien, en la mañana del 24 de agosto de 1966, (en octubre de ese mismo año cumplí los 9 años), sobre las 6 y 30 de la mañana, caminaba junto a mi padre de la mano. Mi padre,siempre ÉL.

En aquel entonces el traje de verano de la Banda Municipal  era de zapato y calcetín blanco, pantalón blanco, camisa blanca, guerrera (chaqueta) blanca y gorra blanca, ya que la Banda Municipal disponía de vestimenta de verano, otoño e invierno.  Pues como decía, iba junto a ÉL, con unos nervios que ya venía arrastrando bastantes días atrás, pues se acercaba la feria de aquel 1966, mi primer año de músico en la que sería por siempre, de una forma u otra, mi banda de música.

Banda Municipal de Cieza

Banda Municipal de Cieza

Esa, mi primera actuación con la Banda era la Diana Musical, con la que la Banda Municipal de Música de Cieza abría y lo sigue haciendo, la FERIA Y FIESTAS EN HONOR A SAN BARTOLOMÉ, patrón de Cieza.
Las 7 en punto,la Banda formada, mi padre me puso delante de él, yo con el fliscorno, él con la trompeta, y me dijo,”tú sobre todo no pierdas el paso, fíjate en el de delante de ti, procura llevarlo al mismo tiempo que él”.

De todas formas recuerdo que perdí el paso más de una vez  y él desde atrás me corregía, la primera pieza que tocamos fue “AURORA” una diana escrita por un director que fue todo un personaje en Cieza años atrás, D.Luis Gómez Templado. SILENCIO TOTAL, el director -Don Vicente Almela Pujante, hombre bueno donde los haya- levanta los brazos y manos, en una de ellas LA BATUTA (aunque quisiera no sabría explicar este momento, pues algo se apoderó de mi cuerpo de niño, mi alma de hombre, que sería  con unos años más, y ya ese veneno maravilloso de la música al bajar los brazos el Director, y comenzó a sonar LA BANDA DE MÚSICA, me embargó por siempre.

 

No sé si pude tocar las primeras notas, aunque creo que sí, me preparé a conciencia, y…tras unos compases parados, la Banda comenzó a caminar sonando melódica, armónica, rítmicamente y miles de sensaciones inexplicables para mi en aquel momento, e hicimos el recorrido tradicional (que no cambiaría hasta años después, cuando  yo tomé la  batuta de mi Banda). Creo que me sentí volando, no pisaba el suelo, sino que iba sobre la nube de la música que me envolvió por siempre y hasta ahora.
Y  sí, MI MEMORIA lo recuerda como si hubiera sido ayer, (tal vez  todavía sea AYER).